11 días de ruta por la Toscana y Cinque Terre
¡Bienvenidos de nuevo a Tu Viaje de Ida! Si te gustaría encontrar un viaje que lo tenga absolutamente todo —ciudades de arte mundial, pueblos medievales suspendidos en el tiempo, acantilados de colores frente al mar y paisajes de postal con cipreses—, deja de buscar. ¡Estás en el lugar correcto!
ITALIA
Hemos diseñado este itinerario de 11 días por la Toscana y la costa de Liguria, un recorrido perfecto para hacer en coche de alquiler (o combinando tren en tramos costeros) que te llevará a descubrir desde los rincones más icónicos hasta esos secretos locales que no salen en las guías convencionales.
Prepara la mochila y sintoniza una buena lista de reproducción, ¡porque nos vamos de ruta!
Día 1: Llegada a Florencia y primera toma de contacto
¡Empieza la aventura! Tras instalarte en el hotel, no te satures con mapas ni museos. La mejor forma de arrancar este viaje es dejarte llevar por el pulso de la ciudad.
Paseo nocturno: Dirígete a la Piazza della Repubblica para ver su mítico carrusel iluminado y avanza hacia la Piazza de la Signoria. Ver el Palacio Viejo y las esculturas de la Loggia dei Lanzi de noche, sin el agobio de los free tours, es mágico. Cruza el Ponte Vecchio escuchando a los músicos callejeros.
Nota Gastro: Para tu primera noche, reserva en la Trattoria Dalloste SMN. Pide la icónica bistecca alla fiorentina (un corte grueso de buey hecho a la brasa). Se sirve al peso, ¡ideal para compartir!
Día 2: Florencia en un día (El maratón del arte)
Hoy toca ponerse calzado cómodo porque Florencia se camina de esquina a esquina.
El complejo del Duomo: Madruga para estar en la Piazza del Duomo antes de las 10 hora de apertura. La fachada de mármol blanco, verde y rosa de la Catedral te dejará sin aliento. La entrada es gratuita y se puede contemplar la maravillosa Cúpula de Brunelleschi; sin embargo para apreciarla de cerca o para ver las vistas del interior de la iglesia y de los tejados de la ciudad es necesario comprar los tikets con días de antelación.
El gran dilema (Uffizi vs. Academia): Si eres amante de la pintura clásica (Botticelli, Da Vinci, Rafael), tu lugar es la Galería Uffizi (mínimo 3 horas). Si prefieres la majestuosidad de la escultura y quieres ver el imponente bloque de mármol de 5 metros que es el David de Miguel Ángel, encamínate a la Galería de la Academia. ¡Obligatorio reservar online con semanas de antelación!
Un secreto y un atardecer: Para comer algo rápido y delicioso, haz fila en All'Antico Vinaio para probar sus famosos schiacciate (bocadillos en pan toscano tradicional). Por la tarde, cruza el río por el pintoresco barrio de Oltrarno y sube al Piazzale Michelangelo comprando antes una cerveza en cualquier quiosco. Ver ponerse el sol sobre el río Arno con el skyline renacentista de fondo es el cierre perfecto.
Día 4: Cinque Terre (El desfile de casitas de colores)
Hoy dejas las llaves del coche en el hotel. Súbete al tren regional y prepárate para recorrer uno de los tramos costeros más fotogénicos del planeta.
Monterosso al Mare: El pueblo más alejado de La Spezia y el único con una playa de arena. Camina por su paseo marítimo y tómate una foto con la estatua de El Gigante, una enorme escultura de piedra incrustada en el acantilado que sostiene una antigua terraza. También cuenta con un colorido centro histórico muy animado.
Vernazza: Para muchos, el más bonito. Su plaza principal da directamente a un puerto natural protegido. Sube unos escalones por el sendero que va hacia Corniglia para conseguir la panorámica clásica del pueblo con su torre medieval saliendo del mar y el pintoresco puerto pesquero repleto de barquitas de colores.
Corniglia: El "bicho raro" de los cinco. No tiene acceso directo al mar y corona un acantilado rodeado de viñedos. Para llegar desde la estación de tren debes subir la Lardarina (una escalera de 382 escalones) o coger el pequeño autobús lanzadera incluido en la tarjeta de transporte. Su ambiente es mucho más tranquilo y rural. Aprovecha para comer una focaccia con pesto local (el pesto nació en esta región, Liguria).
Manarola: Para muchos el más fotogenico de los cinco. Su calle principal baja cuesta abajo hacia un pequeño embarcadero de piedra. Sube por el camino del acantilado opuesto hacia el restaurante Nessun Dorma para disfrutar de la estampa mítica de todas las casas de colores en pendiente.
Riomaggiore: El pueblo más próximo a La Spezia, encajonado en un valle estrecho. Baja hasta su pequeño puerto para ver las barcas de pescadores (gozzi) descansando sobre la rampa de piedra y disfruta de las vistas de sus empinadas fachadas coloridas.
Día 5: Porto Venere, Lerici y Tellaro (El Golfo de los Poetas)
Hoy nos movemos por las dos penínsulas que cierran el Golfo de los Poetas, bautizado así porque escritores como Lord Byron o Mary Shelley se enamoraron locamente de este paisaje.
Porto Venere: Se llega en coche o en un precioso trayecto en barco desde La Spezia. Al final de su hilera de casas de colores, en la punta rocosa, se alza la Iglesia de San Pietro, un templo gótico de franjas blancas y negras colgado sobre el mar bravío. Justo detrás está la Gruta de Byron, un rincón de aguas cristalinas donde el poeta inglés solía nadar. Sube al Castillo Doria para dominar la bahía desde lo alto.
Lerici: En la orilla opuesta del golfo, destaca por su imponente castillo medieval que se adentra en el agua y su gran puerto deportivo rodeado de villas aristocráticas. Es un lugar fantástico para pasear por su paseo marítimo comiendo un gelato o disfrutar de la playa en los días que lo permitan.
Tellaro: Una auténtica joya oculta. Es un pueblo de pescadores fortificado, laberíntico, completamente peatonal y donde apenas hay turistas. Sus callejones empedrados bajan hasta una cala minúscula donde las olas rompen directamente contra los muros de las casas y la pequeña iglesia de San Giorgio.
Día 6: Volterra, San Gimignano y Monteriggioni
Nos despedimos del mar para adentrarnos en las colinas interiores de la Toscana profunda visitando varios de los prueblos más bonitos de la region rumbo a Siena.
Volterra: Encaramada en una meseta protegida por imponentes murallas, esta ciudad respira un aire misterioso y medieval. Es famosa por su artesanía en alabastro (encontrarás talleres por todas partes) y por sus impresionantes restos etruscos y romanos, como el Teatro Romano del siglo I a.C., visible desde un mirador público.
San Gimignano: Divisarás su silueta desde kilómetros atrás. En la Edad Media, las familias ricas competían construyendo torres para demostrar su poder; llegaron a tener 72, de las cuales hoy quedan 14 en pie. Sube a la Torre Grossa (la más alta) para disfrutar de unas vistas de viñedos infinitas. Intenta probar un gelato de la Gelateria Dondoli en la Piazza della Cisterna; su maestro heladero ha ganado el campeonato mundial varias veces (aunque suele haber mucha cola). Recorre la preciosa calle medieval que te transportará a otra época.
Monteriggioni: Una parada rápida. Se trata de un diminuto pueblo-castillo amurallado perfectamente circular que corona una colina. Sus muros fortificados y sus 14 torres son tan impresionantes que el propio Dante Alighieri las citó en la Divina Comedia. Se recorre en apenas media hora.
Siena: Dar un paseo nocturno por el grandoso centro historico de Siena es una de las cosas más destacables de todo el viaje. Ver iluminados tanto el Duomo como la plaza principal, con todo el ambiente de sus habitantes sin el exceso de turistas de Florencia o San Gimignano es un sueño hecho realidad.
Día 7: La grandiosidad de Siena y idílico Greve in Chianti
Siena: madrugando un poco, dedicale toda la mañana a la ciudad más bonita de la Toscana. El corazón de la ciudad es la Piazza del Campo, una plaza con forma de concha y suelo inclinado de ladrillo donde cada año se celebra la frenética carrera de caballos del Palio. Si tienes la oportunidad, sube a la torre del Palazzo Pubblico para obtener las mejores vistas de toda la ciudad. Después, dirígete al Duomo de Siena, una obra maestra del gótico italiano. Su interior te dejará sin palabras: las columnas de mármol blanco y negro, el techo azul estrellado y, sobre todo, su espectacular suelo pavimentado con mosaicos históricos que solo se destapan por completo unos meses al año (preguntad antes de entrar).
Greve in Chianti y el Val di Chianti: Es la capital del vino Chianti Classico. Su Piazza Matteotti tiene una curiosa forma triangular y está rodeada de pórticos arqueados llenos de tiendas de embutidos y enotecas. Haz una parada en la Antica Macelleria Falorni, una carnicería histórica que funciona desde 1729, para probar una tabla de prosciutto de cinta senese y embutidos de jabalí. Además, de Greve in Chianti, para en otros pueblitos como Volpaia o Radda in Chianti para observar una vida local más tranquila y muy poco turística. Recomendamos visitar el Castillo Brolio para una degustacion de vinos y contemplar las maravillosas vistas de los viñedos del entorno.


Día 3: Pistoia, Lucca y rumbo a La Spezia
Recogemos el coche de alquiler temprano y salimos de Florencia en dirección a la costa, haciendo dos paradas estratégicas.
Pistoia: A menudo ignorada por el turismo de masas, esta pequeña ciudad te recibirá con una calma maravillosa. Su Piazza del Duomo cuenta con un campanario románico espectacular y el Baptisterio de San Giovanni en bronce y mármol. Tómate un café en la animada Piazza della Sala, el corazón del mercado local.
Lucca: Esta ciudad es famosa por sus murallas renacentistas del siglo XVI, que están tan bien conservadas que hoy forman un parque peatonal elevado de 4 kilómetros que rodea la ciudad. Después, adéntrate en el casco histórico a pie para descubrir la Piazza de l'Anfiteatro, una plaza ovalada única construida exactamente sobre los cimientos de un antiguo anfiteatro romano. Sus casas bajas de colores hoy albergan terrazas encantadoras.
Conduce hasta La Spezia al final de la tarde. Busca un hotel que ofrezca parking o aparca en el área de la estación de tren central para dejar el coche listo para el día siguiente.
🧳 Trucos de viaje que debes incluir:
Aparcar en los pueblos: Todos estos destinos medievales tienen zonas restringidas llamadas ZTL (Zona a Traffico Limitato). Tienen cámaras que fotografían las matrículas y las multas son automáticas y caras. Regla de oro: Aparca siempre en los parkings exteriores señalizados con una gran "P" azul (suelen ser de pago con parquímetro, guarda siempre monedas sueltas de euro).
Cinque Terre Card: Para el Día 4, recuérdale a tus lectores que compren el billete de tren de 1 día en la misma estación de La Spezia. Cuesta 22 euros e incluye todos los viajes en tren entre los 5 pueblos, el bus de Corniglia, acceso a baños en las esyaciones y el acceso a los senderos oficiales de trekking en caso de que quieran caminar entre pueblos.
Día 8: El paisaje de postal del Val d'Orcia y Pienza
Prepara la cámara de fotos o móvil con espacio en las tarjetas de memoria: hoy recorres el paisaje toscano por excelencia, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Pienza: El Papa Pío II transformó su pueblo natal en la "ciudad renacentista ideal". Es un lugar precioso, con calles con nombres tan evocadores como Via de la Fortuna, Via del Amore o Via del Bacio. Asómate a los miradores de la muralla trasera para ver las colinas del valle desde arriba. Consejo: Entra a cualquier tienda y compra queso Pecorino di Pienza (queso de oveja), curado en hojas de nogal o ceniza. ¡Es brutal!
Capilla de la Madonna di Vitaleta: Conduciendo por la carretera de Pienza a San Quirico d'Orcia, verás el desvío a esta pequeña capilla de piedra flanqueada por hileras perfectas de cipreses solitarios. El coche se deja en un parking de tierra y se camina unos 10 minutos por un sendero llano. Es la foto más icónica de la Toscana.
Montalcino y Montepulciano: Dos pueblos rivales fortificados especializados en vinos tintos de fama mundial. Montalcino destaca por su imponente fortaleza del siglo XIV, ideal para tomar una copa de Brunello di Montalcino. Montepulciano te conquistará con sus palacios renacentistas y su Piazza Grande (famosa también por aparecer en la saga de cine Crepúsculo). Recomendación: No te pierdas las antiguas bodegas secretas de Montepulciano.
Bagno Vignoni: Una parada breve pero asombrosa para terminar la tarde. En lugar de una plaza mayor pavimentada, este minúsculo pueblo tiene en su centro una enorme piscina de aguas termales del siglo XVI de donde brota agua caliente humeante. Aunque ya no está permitido bañarse en ella, el ambiente al atardecer, con el vapor subiendo entre los edificios de piedra, es mágico. Tras esto, conduce al sur hacia Pitigliano.
Día 9: Los Pueblos del Tufo y las Termas de Saturnia
Hoy exploramos la zona sur de la Maremma, una comarca esculpida sobre roca volcánica (tufo) y rodeada de gargantas boscosas.
Cascada del Molino (Saturnia): La mejor forma de comenzar el día. Son unas pozas térmicas naturales de roca caliza blanca escalonadas en plena naturaleza. El agua brota de la tierra a unos constantes 37.5°C durante todo el año y es completamente gratuita. Consejo: Lleva escarpines para no resbalar con las piedras de las pozas.
Pitigliano: La llegada en coche te dejará sin palabras. El pueblo parece emerger de manera natural de un gigantesco acantilado de roca de tufo, con las casas colgando directamente sobre el vacío. Se la conoce como La Pequeña Jerusalén debido a la histórica comunidad judía que se refugió aquí; puedes visitar su antiguo gueto y la sinagoga excavada en la roca.
Sorano y Sovana: Son las vecinas más pequeñas y salvajes de Pitigliano. Sorano está coronada por la inmensa Fortezza Orsini y parece un laberinto de piedra donde el tiempo se detuvo en el siglo XV. Sovana cuenta con una sola calle principal que lleva a una preciosa e íntima plaza medieval y a un Duomo románico solitario rodeado de campos.
Día 10: Cortona y Arezzo (Toscana de cine)
Empezamos el viaje de regreso hacia el norte deteniéndonos en dos escenarios de películas inolvidables.
Cortona: Es un pueblo vertical y empinado, lleno de tiendas de arte y artesanía. Sube hasta la Piazza della Repubblica para ver su fotogénico Palacio Comunal con escalinatas de piedra y disfruta de las vistas completas del Lago Trasimeno desde los miradores superiores de la ciudad.
Arezzo: Una de las ciudades más ricas e importantes de la Toscana profunda, pero muy libre de las aglomeraciones de Florencia. Su joya de la corona es la Piazza Grande, una plaza espectacularmente inclinada rodeada de palacios de diferentes épocas. Si te suena el lugar es porque aquí se rodaron las escenas más felices de la oscarizada película La vida es bella (¡puedes buscar las placas de bronce en el suelo que marcan los puntos exactos de la filmación!). No te pierdas los frescos de Piero della Francesca en la Basílica de San Francisco.
Día 11: Últimos souvenires y vuelta a casa
Dependiendo de la hora de salida de tu vuelo desde los aeropuertos de Florencia o Pisa:
Aprovecha las últimas horas en Arezzo para dar una vuelta por sus famosas tiendas de antigüedades.
Souvenirs con sabor: Haz una parada en un supermercado local antes de devolver el coche para llenar la maleta de recuerdos deliciosos que te harán viajar de vuelta en casa: bolsas de Pasta Pici (los espaguetis gruesos típicos de Siena), un paquete de Cantucci (galletas duras de almendra que los toscanos mojan en vino dulce Vin Santo) y, por supuesto, alguna botella de Chianti o Brunello que hayas comprado durante la ruta. Devolución del coche, ¡y fin de tu viaje de ida!
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